Lo mío para mí, lo tuyo para todos

¿Por qué algunas personas observan tu trabajo, lo siguen de cerca, incorporan ideas a sus propios proyectos… y, al mismo tiempo, te bloquean o restringen el acceso a lo que ellas hacen?

 

Las redes sociales han creado nuevas formas de relación, de inspiración y también de comparación, y en ocasiones encontramos situaciones curiosas.

Personas que observan de manera constante el trabajo de otros profesionales y colegas. Toman referencias, se mantienen informados de tus actividades y contenidos, pero evitan exponerse a la reciprocidad o al intercambio abierto.

Este fenómeno puede tener múltiples significados y no conviene simplificarlo. No siempre responde a una única motivación. Puede estar relacionado con la comparación, la inseguridad, el miedo al juicio, la necesidad de controlar la propia imagen o incluso la dificultad para sostener RELACIONES HORIZONTALES entre colegas.

Observar sin mostrarse puede convertirse en una forma de protección del ego.

Cuando una persona siente que su identidad profesional es frágil o que necesita validarse constantemente, puede experimentar la creatividad de otros como una fuente de inspiración, pero también como una amenaza.

En estos casos, la comparación puede generar sentimientos ambivalentes cómo interés y admiración por un lado, pero también competencia, envidia o temor a no estar a la altura.

El problema no es inspirarse en otr@s, cosa que encuentro necesaria. De hecho, toda creación humana es, en parte, una construcción colectiva.

El problema aparece cuando el intercambio deja de ser recíproco y la creatividad se sustituye por la vigilancia, el ocultamiento o la competencia defensiva.

J.L Moreno defendía la espontaneidad y la creatividad como fuerzas esenciales para el desarrollo humano. La creatividad florece en el encuentro auténtico con los demás, no en el aislamiento ni en la vigilancia silenciosa.

La espontaneidad requiere apertura, la creatividad confianza y el encuentro reciprocidad.

Quizá la pregunta sea; ¿desde dónde nos relacionamos con l@s demás profesionales?

¿Desde la curiosidad o la comparación?
¿Desde la colaboración o la competencia?
¿Desde la creatividad o el miedo?

El movimiento de ver sin ser visto.

Profesionales que bloquean a profesionales para que no vean su contenido y no ser vistos, pero siguen observando, generando una relación donde ven, pero no se dejan ver. Yo personalmente siempre elijo mantenerlo público ya que creo en un espacio compartido y transparente donde tod@s podamos inspirarnos y aprender un@s de otr@s.

Pero más allá de lo comercial…¿Qué puede significar que otr@ profesional te bloquee para que no accedas a su contenido, pero siga observando el tuyo?

Desde la teoría social, este tipo de conducta podría leerse como una forma de gestión del poder simbólico: controlar qué muestro, qué oculto y desde qué lugar observo al otro. Se limita la reciprocidad, generando una relación asimétrica donde uno mira sin exponerse. En términos relacionales, esto rompe la lógica básica del intercambio.

Desde el plano más individual, podríamos pensar en el papel del ego y el miedo. Bloquear puede ser una forma de proteger la propia identidad, evitar la comparación o sostener una imagen sin interferencias.

Mantener el acceso al otro (dónde puede ver todo tu contenido y te limita el suyo) puede revelar, al mismo tiempo, una necesidad de referencia: observar, medir, anticipar. Es una tensión entre el deseo de diferenciarse y la dificultad de desconectarse del otro.

Estas dinámicas reflejan formas más profundas de vincularnos, donde a veces aparece la evitación, el control o la dificultad para sostener relaciones en igualdad. La pregunta no es solo “qué hace el otro”, sino también “qué me despierta a mí esta situación” y desde dónde respondo.

En psicodrama trabajamos precisamente estos movimientos. De cómo nos posicionamos frente al otro, qué emociones se activan y cómo podemos construir vínculos más conscientes y simétricos.